Religión
En el lenguaje cotidiano se habla de “religión” como un conjunto de creencias, una iglesia, un libro sagrado, una moral. Sin embargo, cuando las ciencias sociales intentan definir con precisión qué es “religión”, el consenso se rompe: hay definiciones múltiples, incompatibles entre sí, y cada una arrastra supuestos históricos y políticos.
Una definición decisiva fue la de Clifford Geertz, que entendió la religión como un sistema cultural de símbolos: formas simbólicas que producen estados de ánimo y motivaciones duraderas, formulando una concepción de orden general de la realidad y revistiéndola de una “aura de realidad” de tal forma que esas concepciones parecen indiscutibles. El énfasis se desplaza así de la lista de creencias a los símbolos, los relatos, las prácticas y los contextos en que adquieren sentido; el análisis consiste en interpretar cómo esos sistemas simbólicos modelan la experiencia de vida. A finales del siglo XX, autores como Talal Asad cuestionaron la idea de que exista una definición universal y ahistórica de religión. Asad mostró que la propia categoría “religión” se formó en la Europa moderna, vinculada al cristianismo, al estado secular y a ciertas formas de derecho y subjetividad; no se trata de un término neutro que pueda simplemente aplicarse a cualquier sociedad.
En este marco, distintas disciplinas estudian lo religioso desde ángulos diferentes. La teología parte de tradiciones de fe particulares y discute sus doctrinas desde dentro; los estudios religiosos combinan historia, filología, filosofía y sociología para describir y comparar religiones, en general con menos énfasis en trabajo de campo prolongado. En antropología, religión se entiende como un conjunto histórico de prácticas, narrativas, normas, instituciones, experiencias y objetos mediante las que una comunidad reconoce y gestiona lo sagrado así como agencias no ordinarias (dioses, energías, ancestros, fuerzas, espíritus, etc.), produciendo con ello sentido, identidad y autoridad, además de regular la vida moral y social. En este sentido, la infraestructura social que la religión crea forma sujetos morales (individuos con principios éticos del bien y el mal, que asumen la responsabilidad de sus actos) coordina cooperación entre grupos y delimita fronteras (nosotros/ellos). Desde la antropología analizamos a las religiones en su materialidad: cuerpos, calendarios, espacios, imágenes, economía, ritual y sus relaciones con el estado, el mercado, los procesos coloniales y los medios.
Principales religiones del mundo
Cristianismo
Religión monoteísta y abrahámica (que reconocen al profeta Abraham como padre de las religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam, principalmente) surgida en el Siglo I, gira en torno a la vida, enseñanzas y muerte de Jesús de Nazaret o “Cristo”. Se organiza en tradiciones diversas (católica, ortodoxa y protestante, entre otras), con estructuras eclesiasticas, teologías y ritos distintos, pero con un núcleo compartido: Cristo y la comunidad de creyentes como forma de vida, culto y moral. El Cristianismo sigue La Biblia como escritura central (Antiguo y Nuevo Testamento), da importancia a la predicación y a la oración y es una religión para la que se necesita una iniciación para pertenecer (bautismo) britannica.com
Es una religión global; en 2020 la mayor proporción de cristianos vivía en el África subsahariana (31%), seguida por América Latina y el Caribe (24%), Europa (22%) y América del Norte (10%). Pew Research Center
Islam
Religión monoteísta y abrahámica promulgada por el profeta Muhammad (o Mahoma como se le conoce en español) en Arabia en el Siglo VII. Se centra en la idea de que Dios (Allah) es el único ser divino y se organiza en tradiciones diversas, grandes ramas como suní y chií, división que se originó tras la muerte del profeta Mahoma en el año 632, debido a un desacuerdo sobre quién debía ser su sucesor. Los suníes (aproximadamente el 90% de los musulmanes) creían que el sucesor debía ser elegido por la comunidad, mientras que los chiíes (alrededor del 10%) sostenían que debía ser un miembro del linaje familiar del profeta.
El Islam tiene como escritura sagrada central el Corán y el relato Hadiz donde están las tradiciones atribuidas al Muhammad, fuente mayor de guía moral. El Islam es una religión que se centra en la comunidad y combina devoción, práctica cotidiana (oración, ayuno, caridad, peregrinación, etc.), marcos jurídicos/morales (es decir sus leyes están basadas también en la religión). britannica.com+1
En 2020, el mayor número de musulmanes vivía en Asia y las Islas del Pacífico (1.2 mil millones), seguido por Medio Oriente y el Norte de África (414 millones) y África subsahariana (369 millones). Pew Research Cente
Hinduismo
Religión mayoritaria del sur de Asia, originada en el subcontinente indio y compuesta por sistemas diversos de filosofía, creencias y ritual, sin un fundador único ni un credo único. Aunque el nombre “hinduismo” es relativamente reciente se refiere a una tradición acumulativa de textos y prácticas muy antigua, con gran diversidad regional y de escuelas. Incluye devociones a distintas deidades y prácticas domésticas y templarias, junto con corrientes disciplinarias y contemplativas. Encyclopedia Britannica
Sus fuentes incluyen los textos védicos además de literatura épica y devocional de enorme influencia como el Mahabharata (una de las dos grandes epopeyas sánscritas de la antigua India donde se inserta la Bhagavad Gita y contiene enseñanzas filosóficas, morales, éticas y política, se atribuye al sabio Vyasa, es el poema más extenso jamás escrito, contiene casi 100,000 versos) y otros corpus tradicionales. Encyclopedia Britannica+1
En 2020, los hindúes sumaban 1,177,860,000 (14.9% del mundo). El 99% vivía en Asia y el Pacífico, y India concentraba 95% (alrededor de 1.1 mil millones) de la población hindú mundial. Pew Research Center+2Pew Research Center+2
Budismo
Religión y tradición filosófica asociada a las enseñanzas del Buddha, con múltiples ramas históricas y regionales (por ejemplo, Theravada y Mahayana, entre otras), que se expandió desde el sur de Asia hacia gran parte de Asia. Un núcleo doctrinal ampliamente reconocido incluye las Cuatro Nobles Verdades (son la base del budismo, que describen la naturaleza del sufrimiento, su causa, su cese y el camino para alcanzarlo) y el Óctuple Sendero (es la cuarta Verdad Noble y es el camino práctico que guía a la liberación del sufrimiento), juntas articulan una vía práctica de ética, disciplina y entrenamiento mental. Encyclopedia Britannica+2Encyclopedia Britannica+2
El budismo se basa en colecciones de textos que varían por tradición: en Theravada, la referencia principal es el Tipitaka o Canon Pali, organizado en tres secciones; Vinaya (reglas y disciplina monástica); Sutta (discursos atribuidos al Buddha) y Abhidhamma (tratados doctrinales). En la tradición Mahayana, suman a los primeros textos los sutras Mahayana, que son textos sagrados o una colección de aforismos. El budismo tibetano se estructura sobre todo en el Kangyur, textos considerados “palabra del Buddha”, incluyendo sutras y tantras y el Tengyur (comentarios y tratados). maitripa.org+5Encyclopedia Britannica+5Encyclopedia Britannica+5
En 2020, había 324,190,000 budistas (4.1% del mundo). El 98% vivía en Asia y el Pacífico. Pew Research Center+1
Judaísmo
Religión monoteísta desarrollada entre los antiguos hebreos, caracterizada por la creencia en un Dios trascendente y por una vida religiosa que se regula “de acuerdo con las Escrituras y las tradiciones rabínicas”, que son son las prácticas, costumbres y enseñanzas que se transmiten a través de la figura del rabino, quien actúa como maestro y guía espiritual en el judaísmo. Es una tradición en la que el estudio, la interpretación y la práctica normativa son el centro de la comunidad. Encyclopedia Britannica
Sus fuentes incluyen el Tanaj, que es la Biblia hebrea organizada en Torah, Profetas y Escritos, y la tradición rabínica expresada en obras interpretativas y legales como el Talmud, que ocupa un lugar de autoridad inmediatamente después de la Biblia en la tradición judía. Encyclopedia Britannica+2Encyclopedia Britannica+2
En 2020, el judaísmo tenía 14,780,000 adscritos (0.2% del mundo). En distribución regional, los conteos más grandes estaban en (Norteamérica: 6,090,000) y (Medio Oriente y Norte de África: 6,790,000), con Israel como el país con mayor población judía (6,780,000). Pew Research Center
Otras religiones
Esta categoría agrupa a los grupos religiosos que no entran en Cristianismo, Islam, Hinduismo, Budismo, Judaísmo ni “sin religión”, siendo estas las que cubren la mayor población del planeta. Existen diversos grupos religiosos qe pueden describirse como religiones folklóricas o tradicionales, es decir estrechamente asociadas con un pueblo, etnia o tribu, con frecuencia sin credos formales ni textos sagrados estandarizados; ejemplos típicos incluyen religiones tradicionales africanas, religiones populares chinas, religiones indígenas de América y religiones aborígenes australianas. Pew Research Center Pew Research Center+2Pew Research Center+2
Ejemplos de otras religiones
Religiones afrobrasileñas: Candomblé y Umbanda
Religiones afrobrasileras formadas a partir de tradiciones africanas, como la Yoruba y la Bantú, mezcladas con catolicismo, y espiritismo en el caso de Umbanda. Se organizan en terreiros (espacios sagrados) dirigidos por Mães de Santo (líderes espirituales), donde rinden culto a Orixás u Orishas (deidades) a través de trance, danza y ofrendas, con motivos que se orientan a salud, protección y equilibrio espiritual. Como religiones su surgimiento se atribuye a finales del siglo XVIII con la llegada de las tradiciones traídas por los esclavos africanos.
Espiritismo Kardecista
Movimiento surgido de las doctrinas de Allan Kardec (cuando publica de Le Livre des Esprits en 1857, París) sobre espíritus, reencarnación y progreso moral, muy arraigado en Brasil y con presencia en el Cono Sur. Funciona en centros espiritistas donde se leen textos de Kardec, se realizan sesiones con médium y se entiende la práctica como “caridad espiritual”, a menudo combinada con símbolos católicos.
Religiones afrocaribeñas: Santería y Vudú
El Vudú es una religión ancestral de África Occidental (Benín, Togo), exportada a América por la esclavitud, especialmente a Haití, Cuba y Luisiana, caracterizada por la adoración de espíritus (Lwa/Loa), el sincretismo con el catolicismo y una profunda conexión con la naturaleza, a menudo malinterpretada en Occidente como hechicería o magia negra, aunque sus prácticas incluyen curación, protección y el culto a ancestros.
La Santería, también conocida como Regla de Osha o Lucumí, es una religión sincrética afro-cubana que fusiona las creencias yorubas de África Occidental (Nigeria/Congo) con el catolicismo, adorando Orishas (deidades) que se asocian con santos católicos. Es una fe privada, no jerárquica, centrada en la adivinación, los ancestros y la armonía espiritual, que utiliza rituales, ofrendas (incluyendo a veces sacrificios animales para restaurar el ritmo vital) y un lenguaje esotérico para comunicarse con lo divino, siendo sus practicantes conocidos como aleyos, oloshas o babalawos.
Ambas surgen de las tradiciones Yoruba traídas a Cuba por los esclavos africanos.
Religiones indígenas u originarias
Tradiciones religiosas propias de pueblos indígenas de Mesoamérica, Andes, Amazonía y otras regiones, más cercanas a una cosmovisión integral que a una “religión” separada. En general articulan relación recíproca con naturaleza y lo divino, mediante fiestas agrícolas, cargos comunales, danzas y peregrinaciones. Representan una rica diversidad de cosmovisiones ancestrales que han coexistido y se han fusionado con otras religiones en los procesos coloniales y de conquista, creando un sincretismo único con rituales propios que honran a santos católicos y deidades precolombinas.
Devoción a la Santa Muerte
El culto a la Santa Muerte es una devoción popular en México y América, centrada en la figura de la Santa Muerte, quien es vista como un ser que obedece el orden divino sin juzgar y que protege a los oprimidos y marginados a cambio de respeto y devoción sincera, además de ofrendas como alcohol, comida y flores que son depositadas en altares domésticos privados o públicos.
Surge de la mezcla de creencias indígenas con el catolicismo colonial, primero de forma clandestina y ganando popularidad masiva desde los años 2000. Aunque la Iglesia Católica la niega, es uno de los movimientos religiosos de más rápido crecimiento en América, atrayendo a diversas minorías.
Santos populares y religiosidad popular
Devociones a figuras no canonizadas oficialmente pero veneradas como santos cercanos al pueblo, como Gauchito Gil y Difunta Correa en Argentina o el Niño Fidencio en México. Se manifiestan en santuarios, peregrinaciones y altares de carretera; combinan iconografía católica con narrativas locales de milagro, protección y justicia para los pobres, y se viven generalmente dentro de una identidad “católica popular”.
Daoísmo o Taoísmo
Es una antigua filosofía y religión china que promueve la armonía con el universo a través del concepto del Dao (el "camino"). Se basa en principios como el yin y el yang, la espontaneidad, la simplicidad y el wu wei (la "no acción" o acción sin esfuerzo forzado). Sus textos fundamentales son el Dao De Jing y los escritos de Zhuangz.
Jainismo
El Jainismo es una antigua religión india no teísta, surgida en el siglo VI a.C., centrada en la liberación del alma (moksha) a través de la no violencia (Ahimsa), la no posesión (Aparigraha) y la verdad (Satya). Busca purificar el alma para alcanzar la omnisciencia, rechazando la violencia hacia cualquier ser vivo y promoviendo una estricta ética ascética, con prácticas como el vegetarianismo estricto y ayunos, guiada por la fe, el conocimiento y la conducta correctos, y los votos de los Tirthankaras (maestros).
Sintoísmo
El Shinto es la religión nativa y autóctona de Japón, centrada en la adoración de los kami (espíritus o deidades) que habitan en la naturaleza (montañas, ríos, árboles) y en las fuerzas naturales, enfatizando la pureza, la armonía y la vida en conexión con lo sagrado, manifestándose a través de santuarios (jinja), rituales de purificación (misogi, harae) y festivales, siendo una práctica profundamente integrada en la cultura y vida diaria japonesa.
Sijismo
El sijismo es una religión monoteísta nacida en la India a finales del siglo XV, fundada por Guru Nanak, que promueve la igualdad, la justicia y la devoción a un único Dios (Waheguru). Sus seguidores creen en las enseñanzas de diez Gurús humanos y su libro sagrado, el Guru Granth Sahib Ji, que compila sus escrituras y las de otros santos. Se caracteriza por la igualdad entre todas las personas, el rechazo del sistema de castas, el trabajo honesto, la caridad y una disciplina espiritual que incluye no cortarse el pelo (para hombres y mujeres) y llevar turbante como símbolo de identidad.
Zoroastrismo
El zoroastrismo (o mazdeísmo) es una antigua religión persa, fundada por el profeta Zoroastro (Zaratustra), centrada en el culto a un único dios supremo, Ahura Mazda (el Señor Sabio), y en la lucha cósmica entre el bien (Spenta Mainyu) y el mal (Angra Mainyu/Ahrimán), donde los humanos tienen libre albedrío para elegir entre ambos, y donde conceptos como el cielo, el infierno y el juicio final se originaron, influyendo en religiones posteriores.
Cuerpo, ritual y símbolo
Tomar el ritual como eje permite pasar de la religión entendida como “creencias” a la religión como prácticas corporales, espaciales y temporales. De manera muy general, se puede definir ritual como una secuencia relativamente estereotipada y públicamente reconocible de actos, gestos, palabras y manipulaciones de objetos, realizada en un marco socialmente marcado (un templo, una plaza, una casa, un santuario improvisado) y cargada de eficacia simbólica: no solo “representa” algo, sino que produce relaciones, jerarquías, compromisos, separaciones o curaciones. Roy A. Rappaport dijo que el ritual, más que expresar ideas previas, crea y estabiliza órdenes morales y cosmológicos a través de la repetición formalizada; es el medio por el que lo sagrado adquiere forma obligatoria.
La antropología de la religión ha subrayado que el ritual es una práctica encarnada. Se aprende con el cuerpo: posturas de oración, modos de arrodillarse, caminar en procesión, manejar velas, imágenes, agua, humo, alimentos, así como técnicas de voz (entonar cantos, recitar fórmulas, guardar silencio). Lluís Duch y otros autores han hablado de una “corporeidad cotidiana” en la que lo religioso se inscribe como hábitos de gesto, vestimenta, disposición espacial, ritmos de día y de año, más que como doctrinas explícitas. De ahí que en muchas etnografías contemporáneas se analicen las materialidades del ritual (objetos, soportes, arquitecturas, tecnologías de sonido e imagen) y los afectos que movilizan (miedo, consuelo, entusiasmo, vergüenza, orgullo) como dimensiones inseparables de su sentido.
Clásicamente, Arnold van Gennep propuso la categoría de “ritos de paso” para describir rituales que marcan transiciones de estado (nacimiento, pubertad, matrimonio, muerte, ingreso a una cofradía, consagración sacerdotal). Mostró que muchas sociedades organizan estas transiciones en tres fases: separación (desanclaje del estado anterior), liminalidad (un intervalo ambiguo, fuera de las categorías ordinarias) y reincorporación (entrada en el nuevo estado con otro nombre, estatus o cuerpo social).
Estos esquemas han sido muy influyentes, pero son criticables cuando se convierten en moldes rígidos aplicados a todo ritual, sin atender a variaciones históricas o resignificaciones contemporáneas. En este enfoque, el símbolo ritual no es un adorno, sino la unidad mínima de significación práctica. Turner lo describió como la “unidad más pequeña del ritual que todavía conserva las propiedades específicas del ritual”, es decir, un elemento (cruz, bandera, agua, fuego, imagen, color, gesto) que concentra significados múltiples y a veces contradictorios: referencia a mitos, normas morales, experiencias afectivas, relaciones de poder. Su interpretación exige seguirlo en uso, en contexto, más que traducirlo directamente a “ideas” abstractas; la misma vela puede significar memoria de los muertos, acto de petición, gesto político, apoyo económico a un santuario o simple presencia en un espacio ritualizado, según quién la encienda, dónde y cuándo.
Por último, el interés antropológico por el ritual se ha extendido más allá de los templos o santuarios. Se habla de rituales políticos (poses y coreografías de líderes, ceremonias de estado, marchas, conmemoraciones), rituales mediáticos (galas, programas de televisión, megaeventos deportivos), rituales de consumo (formas codificadas de comprar, regalar, celebrar), o rituales de protesta y memoria (plantones, altares urbanos, intervenciones callejeras).
Experiencia religiosa, emoción y cosmovisión
En buena parte de la tradición moderna, “experiencia religiosa” se ha entendido como vivencia interior excepcional: momentos de conversión, visiones, éxtasis, revelaciones o sentimientos de presencia divina. William James, en Las variedades de la experiencia religiosa (1902), tomó este punto de partida y analizó biográficamente casos de santidad, conversión y misticismo para mostrar que la religión, más que un sistema de ideas, es “lo que hace el individuo con su soledad, cuando se reconoce en relación con lo que considera divino”. Esta línea, reforzada después por la fenomenología de la religión, tendió a tratar la experiencia religiosa como dato inmediato, universal y anterior a cualquier institución, algo que luego se expresaría en doctrinas y ritos.
Rudolf Otto, por su parte, definió lo religioso como experiencia de “lo santo” (das Heilige): una mezcla de sobrecogimiento y atracción frente a una realidad percibida como poderosa, diferente de cualquier objeto cotidiano. Con estos autores, lo religioso se asocia a un tipo específico de emoción intensa, no a una idea abstracta o a una norma moral.
El problema es que este enfoque tiende a suponer que existe una estructura básica de “experiencia religiosa” común a todas las culturas, sobre la que luego se montarían las diferencias históricas. Es decir, se parte de la hipótesis de que, debajo de las formas concretas (un trance pentecostal, una adoración eucarística, un ritual chamánico), habría una misma vivencia profunda de lo sagrado. Buena parte de la antropología y de la psicología cultural posteriores ha cuestionado esa idea: lo que en un contexto se nombra como “llamado de Dios”, en otro se denomina “ataque de nervios”, “espíritu que monta”, “crisis de ansiedad” o “visión chamánica”, y estas no son simples variantes lingüísticas de una experiencia idéntica, sino modos distintos de sentir, interpretar y organizar la vivencia.
Desde la antropología actual, la experiencia religiosa se entiende menos como un “interior” dado de una vez por todas y más como un proceso que se aprende y se practica. Cuerpo, emoción y narración se forman en contextos rituales e institucionales concretos: se aprende a arrodillarse, a cantar, a llorar o a guardar silencio de determinadas maneras; se aprende a reconocer ciertos estados como presencia de Dios, de un santo, de un espíritu, de un demonio o de un “mal” que debe tratarse médicamente; se aprende a contar la propia biografía en términos de “antes” y “después” de una conversión, una promesa o un encuentro. Los rituales, las músicas, las imágenes, las lecturas y las conversaciones no son solo expresiones de una experiencia que ya estaba allí: contribuyen a producirla, intensificarla y darle forma.
La noción de “religión vivida” lo sintetiza. En lugar de mirar únicamente doctrinas oficiales o grandes instituciones, se analizan prácticas cotidianas de devoción, cuidado y negociación en las que se juega la experiencia religiosa: altares domésticos, peregrinaciones, promesas, velaciones, grupos de oración, cultos de sanación, prácticas de meditación, etc. En América Latina, esto se ha estudiado bajo la categoría de “religiosidad popular”: un entramado de vínculos con santos, vírgenes, Cristo, difuntos y fuerzas no humanas, articulado con redes de parentesco, barrio, trabajo, migración.
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